Anónimo es lo más ridículo de la historia del cine


Roland Emmerich le ha perdido el respeto al clásico inglés y de paso utiliza un nombre de moda para el título. Argumento disparatado de un noble que no puede firmar sus obras y ahí aparece un supuesto analfabeto que acepta a firmarlas por él. Ni pies ni cabeza, vamos. El guionista John Orloff intenta convencernos de algo que cae por su propio peso. Una historia ridícula.

Mikel Zorrilla, de Blogdecine, muy acertadamente la compara con esta película en la que se fabulaba con la idea de que Elvis Presley aún seguía vivo al estar recluido en una residencia para ancianos que era objeto del ataque de una momia.