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Tomcats, los Jade Warrior en su paso a mediados de los 60 por España

 Pocos aficionados al rock progresivo saben que, antes de fundar Jade Warrior, Jon Field y Tony Duhig vivieron una aventura musical en Madrid como miembros de The Tomcats entre 1965 y 1966.

Mientras en Inglaterra apenas encontraban trabajo, en España se convirtieron en una de las bandas británicas más populares del circuito de salas de fiesta. Actuaban casi cada noche, grabaron varios EP para Philips España e incluso llegaron a interpretar canciones en castellano, una experiencia insólita para un grupo inglés de la época.

Uno de los documentos más valiosos que se conservan de aquellos años es su aparición en la película Operación Secretaria (1966), de Mariano Ozores. En una escena del filme puede verse a The Tomcats interpretando "Two Minds In Tune", una oportunidad única para contemplar a un jovencísimo Tony Duhig y a Jon Field sobre un escenario madrileño, cinco años antes de crear el inconfundible universo sonoro de Jade Warrior.

Aquella etapa española fue mucho más que una curiosidad. Les dio experiencia profesional, confianza y cientos de horas de directo. Al regresar al Reino Unido abandonaron el beat para transformarse primero en July, una de las grandes bandas psicodélicas británicas, y poco después en Jade Warrior, pioneros en fusionar rock progresivo, ambient y músicas del mundo. En cierto modo, una parte de esa historia comenzó en Madrid.


Becoming Led Zeppelin o sus orígenes sin ambages


He visto el documental sobre los orígenes del grupo Led Zeppelin y confieso que soy un fan o admirador de la banda desde finales de los años 70, creo que este tipo de trabajos documentales son cruciales para conocer el origen de un grupo tan significativo en la historia del rock como es éste, al igual que los Beatles lo han sido en el mundo del pop. El director entrevistó a los tres miembros supervivientes (el batería falleció en 1980) e incluye además una grabación del batería John Bonham que es inédita y que ha sorprendido a sus propios compañeros. Por lo visto fue una entrevista que le hicieron en Australia que era del todo desconocida y Bonham además no concedió entrevista alguna en toda su carrera excepto ésta.

  Por lo demás, el documental, al ser el único autorizado por el grupo en toda su historia pues no incluye digamos la parte más polémica, ya sabéis, que si groupies, que si drogas, que si destrozo de hoteles, que si mala prensa. Es todo en un tono amable que yo agradezco porque se les ve unos músicos que han tenido muchísimo éxito, que son ricos, y que hablan con suma honestidad de sus orígenes, en un tono tranquilo y agradecido por lo que han conseguido. Se ve a Plant comentando cuando voló por vez primera a EEUU cómo veía la cubertería, la ginebra, las tónicas y el lujo de los Boeing de entonces, algo hoy totalmente impensable. ¿Cómo no íbamos a ir?, confesaba un cantante que iba a ser un funcionario según deseo de sus padres, pero acabó siendo un hippy con gran voz que debutó en varios grupos y acabó en lo que iban a ser los Nuevos Yardbirds y acabaron siendo la banda de rock duro más famosa de la hostira junto a Black Sabbath y Deep Purple.

Las portadas discográficas imitando clásicos del Arte

Os muestro dos ejemplos de cómo la industria discográfica ha utilizado dos pinturas clásicas para elaborar portadas de discos famosos como los que os traigo aquí de Fleetwood Mac y Little Feat, Tango in the Night y Sailin'Shoes, repectivamente. En el primer caso se copia a Henri 'Le Douanier' rousseau y su "The Snake Charmer" (1907) y en 1980 Brett-Livingstone Strong le dedicó el homenaje que aparece en el disco de los Fleetwood del año 1987.  En el segundo caso se trata de la pintura del francés Fragonard "In The Swing" adaptada en 1972 por Neon Park.




 

Keith Jarrett viajó en un R4 a tocar en Colonia el concierto de su vida hace 50 años

 



Ahora que se cumple el 50 aniversario del disco en directo en Colonia (Alemania) del pianista Keith Jarrett, de 66 minutos de duración y con 4 millones de copias vendidas.

  Hoy hay que reivindicar que se trata de una de las mayores joyas del jazz, aunque los popes del género no van más allá de John Coltrane, Miles David y Charlie Mingus. 

   El solo hecho de que sea el disco más vendido de jazz de la historia serviría para ello sin recurrir a Chat-GPT. 

   Se trata de una composición espontánea a gran escala en la que una melodía lleva a otra, interludios que se dirigen a esencias y abstracciones de otros estilos musicales. 

   Dos personas que lo escuchen te contarán cosas diferente, algunos les sonará a clásica como Debussy o Rachmaninoff, otros a folk, blues e incluso rock, pero todos ellos te hablarán de algo espiritual, como el dueño del sello discográfico ECM en el que salió, el alemán Manfred Eicher, suele comentar. 

  “Tiene algo de tipo milagroso, de otro modo no llegaría a millones de personas”. Editions of Contemporary Music (ECM) se fundó al Oeste de Alemania en el año 1969, y comenzó con el disco “Free at last” de Mal Waldron. Sería cuando Chick Corea grabó el primer disco de su banda Return to Forever en que el sello comenzó a despuntar. No sería hasta 1975 en que ECM lograse un puntazo con el “Köln concert”. 

   El disco muestra un concierto que fue organizado en la casa de la ópera de Colonia por una joven de 18 años, Vera Brandes. 

   El piano estaba desafinado, Jarrett sufría de falta de sueño, dolor de estómago y con falta de humor en un escenario vacío. 

  Se sentó al piano sin material en la cabeza ni ninguna idea preconcebida, salvo tocar algo de cierto valor o que fuera totalmente nuevo. 

             El R4


   Eicher tenía varios conciertos por esa época para Jarrett a los que iba en un pequeño Renault 4 (R4) en el que ambos viajaron a Colonia tras tocar en Zurich (Suiza). 

   Llegaron cansados y estresados. No durmieron durante el camino e intentaron encontrar algo de comer al llegar. 

   Por la tarde del día 25 de enero Jarrett estuvo a punto de desistir y no salir a tocar, pero hizo el soundcheck y el piano estaba fatal. 

    Él pidió un Steinway Grand piano, pero el día del concierto había una huelga y la empresa no lo trasladó a pesar de que estaba ya alquilado, por lo que tuvo que tocar con el que había. Eicher tuvo la genial idea de grabarlo de cualquier modo, aún sabiendo el mal humor que tenía Keith. 

   “Algo especial estaba ocurriendo una vez que comencé a tocar”, recuerda el pianista, quien había olvidado las incomodidades y tras el concierto cogió la copia de la grabación y corrió a escucharla mientras viajaban al siguiente concierto. 

   “Mientras conducíamos, pusimos la cinta una y otra vez en el coche y sentimos que había algo realmente especial pero estábamos irritados con la calidad del sonido”, rememoró Keith. 






   Meses después fueron a un estudio de grabación con el master y trabajaron durante cuatro días en la cinta para lograr un resultado memorable. Entre los años 70 y 80 entrabas a una boutique, una cafetería o librería y escuchabas el ‘Köln concert’. 

  Los escuchantes pasivos notaban una música ambiental apropiada para poner a los amigos en casa o hacer el amor, y los escuchantes activos consideraban que el disco funcionaba como algo emocional y estimulante, y todos sabemos lo intenso que es Keith en directo con sus expresiones faciales y con gritos y sonidos salidos de su voca agitada mientras tecleaba. 

   “Sonaba como si estuviera dando a luz”, recuerda un aficionado. Keith dice que por fortuna sus aficionados no esperan un ‘Köln concert’ cuando van a verlo tocar en directo, sino que esperan algo diferente y nuevo. Aquel concierto reflejó un momento en el tiempo como si fuera una fotografía.

   Recuerda de aquella ocasión Keith que tenía un piano equivocado y que no le gustó entonces el toque y la dinámica que se presentaba, pero era muy joven y las ideas le comenzaron a fluir en la cabeza con esos colores que en aquel momento nadie había interpretado.