
Cristina echa de menos aquella España de los años 70 ingenua y con ingenio, que había heredado curiosidades de épocas remotas que casi nadie conocía su porqué, salvo Julio Caro Baroja, el único historiador que se interesó por estos temas carnavalescos.
Los genios de Magnum optaron por Cristina, por su visión inocente y fresca, porque cualquiera hace una fotografía, pero cada uno vemos las cosas de modo diferente. Dale una cámara a tu hijo y sabrás a lo que me refiero. El mío le do por sacar fotos a las boñigas, a los detalles más ínfimos en los que nadie había caído de todos los que viajabamos por la Navarra Vasca. Fue todo un descubrimiento. Hoy en día cualquiera hace fotos, cualquiera se las da de fotógrafo profesional, pero esta mujer, bajita, remolona y cándida, no va de nada, pero tiene un cúmulo de premios y reconocimientos que ya quisieran los que se tienen por grandes fotógrafos.

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