London, entre burkas y punkies jubilados

Hacía 16 años que no iba a Londres y me encontré con la desagradable sorpresa de un edificio enorme en forma de Pepino, de una noria gigante en la que cobran 100 euros por estar 45 minutos de pie dando una única vuelta y para ello aguardando cola de una hora y múltiples construcciones modernistas que ocultan la hermosa fisonomía histórica de esta ciudad. Camden y Portobello, otrora mercados donde podías encontrar de todo como en el rastro madrileño, se han convertido es focos de visita turística con puestos repetidos hasta la saciedad de gorras de rapero NY, cascos de música falsificados, ropa made in China y supuestas piezas de anticuario también procedentes de ese país asiático. La única sorpresa que descubrí fue un mercadillo Vintage al norte de la City y cerca de Liverpool Street Station (Spitalfields) que es mucho más que un mercado. Acuden londinenses, te encuentras con joyas de vinilo de coleccionismo de esas que en Ebay podrías comprar por 200 libras y que aquí adquieres por tan sólo 8 o ropa usada de buena calidad, así como cartelería rock y curiosidades. Una de las cosas que mas me llamó la atención fue la enorme cantidad de mujeres con burka que paseaban por las calles de Queensway y al este de Hyde Park, los punkies viejos que me encontré en mercados y en el metro con pintas infames o los muchos españoles currando en pubs, tiendas y supermercados, a los que se les notaba su escaso dominio del idioma, lo que denotaba reciente llegada al país fugados de la penuria hispana. Los museos siguen siendo gratuítos, algo de lo que deberían aprender en nuestro país, pero la vida allí sigue siendo cara, especialmente frutas y verduras. En Hyde Park me llamó la atención una furgoneta del Ejército aparcada a la que se iban acercando jóvenes para coger un peto e iniciar una marcha por el parque guiados por un oficial. Al llegar a España descubrí que se trata de un modo de entrenamiento que está muy de moda en el mundo anglosajón. Crossfit creo que se llama en los gimnasios o también Fitness Boot Camps. El oficial de la Royal Marines Dave Rusell era el instructor en este caso. Estuvo en Afganistán y sus amigos le llaman "Disco". Cobran 145 libras por estas clases a las que se habían apuntados mujeres hermosas y chicos que también querían deslumbrar. Por lo demás Londres sigue siendo un buen sitio para tomarme mis pintas de Guinness, comprarme mis viejos discos del sello Vértigo a buen precio, ver exposiciones únicas como la de David Bowie o la de Ferrán Adriá, y ver a gente muy pintoresca. Por unos días tan sólo me perdí el concierto de los Rolling en Hyde Park que fue toda una gozada, pero me da igual porque lo sacarán en formato vídeo.