La canción que mas me gusta


Creía que era una canción de amor, pero no, no se trata de nada amoroso, sino del viaje de un salmón por un río helado hacia su muerte final en un recorrido que se ve obligado a hacer cada año, quizás por amor a toda su especie, porque en ese viaje depende el futuro de la misma, aunque se vaya desollando por el camino. Neil Young la escribió en mitad de la noche en el año de 1976 y si queréis escucharla se encuentra en el disco "American, Stars and Bars", el album en el que aparece él tirado en el suelo al lado de una escupidera (una genialidad de imagen). La grabó mientras se encontraba a solas y una hoguera ardía en las afueras de su rancho, tal y como podéis apreciar. La grabó en un cassette Sony pequeñito y tal como la grabó es como la escucháis, con algún arreglo de guitarra añadido mas tarde en un estudio. Se encontraba a 3 pies del fuego (100 metros). Tocaba su vieja guitarra "Martin". Se encontraba grabando Zuma, pero no la incluyó en el disco. Al día siguiente voló a Malibú para grabar con Stephen Stills el album Stills-Young. La casa de Malibu era preciosa, en Cape Cod, con viñedo por el techo del chalet y flores por todas partes. La actriz Katharine Ross era la dueña anteriormente. Luego iría al rancho Indigo, el estudio de grabación de Richard Kaplan, un lugar situado en la cresta de un acantilado rodeado de cactus en Malibu. Contactó con Garth Hudson, pianista de The Band, cuya casa está pegada a ese estudio, y le dijo si podría grabar una especie de vibrato con el Manatone para que pareciera que el sonido salía de debajo del agua, como si fuera el salmón el que tocara la guitarra. Tened en cuenta la época post-sicodélica que se vivía entonces, las drogas que se tomaban estos chicos, y entenderéis algo el asunto. Así quedó la canción que mas me gusta. Espero que a vosotros también os guste, aunque ya me gustaría vivir aquellos momentos en los que fue grabada y de los que no hay ni una mísera fotografía o vídeo, porque los mejores momentos del rock carecen curiosamente de documentos, como ocurre con la gira de Genesis del Lamb lies on Broadway. En fin, la imaginación al poder.