Passenger o el campo al poder


No me canso de escuchar el nuevo folk, bastante mejor que el viejo. Me pone enfermo escuchar la música demodé, cargante hasta el absurdo, hecho con programitas que consiguen que cualquier tonto del bote suene de muerte, que cualquier voz asquerosa parezca delicada. Por eso cuando veo hombres o mujeres con sus guitarras o flautas a pulmón en el campo sin nada entre su voz y mi oido me convierto en su fan number 1. Nada de tecnologías ni gilipolleces por el estilo. Desnudez musical y sinceridad total. Echo de menos y añoro ese tipo de música de 2 pistas, mono y sincera, sin artificios, como la vida campesina del hombre que "crabuñaba" su guadaña en la alta hierba. Cada vez que corto con el cuchillo que me dio mi abuelo de madera de boj y hoja oxidable de hierro me retrotraigo a una etapa en que el campo olía que alimentaba, en que el tiempo no pasaba ni a patadas y que la prima de riesgo se la podían meter por donde les cupiera o cupiese.

1 comentario:

ANA dijo...

Sister Ann says

Completamente de acuerdo.