La maravillosa aventura de adentrarse en una tienda de vinilos

Cada vez que recuerdo aquellas horas que me pasaba rebuscando en las tiendas de discos con el afán de hallar alguno que me sorprendiera y que además tuviera un precio accesible se me ponen los pelos de punta. Eran los momentos más apasionantes de mi juventud. Primero en aquella tienda llamada "Ocarina", donde charlaba con otros amigos del último disco que había sacado Asfalto, Leño o Burning. Que si el doble "Déjalo Así" era pop, el segundo de los MadriLEÑOs era una mierda, y el de los macarras derrochaba sexo por todos los costados. Luego en Madrid tenía mi propia ruta por varias tiendas, la modernilla, la cajón de sastre, la próxima a la Ser en la que sus pinchas vendían los discos promocionales o la cara de importación. En el rastro me topaba también con grandes joyas, en "La Metralleta" había tal cúmulo de Lps que salías con los dedos pegados, en fin, toda una aventura. Cuando mi tía me regaló por mi cumpleaños el "Wish You Were Here" de Pink Floyd recuerdo ir con esa portada de color blanco por la calle intentando que no se manchara. Luego venía el momento mágico de ponerlo en tu tocadiscos y con el máximo cuidado bajar la aguja hasta que rozara el vinilo. El ruido del plástico girando antes de que comenzara a sonar la primera nota era conmovedor. Te costaba mucho dejar tus discos a tus propios amigos porque te los devolvían rallados. Aquellos mas cuidadosos tenían el mismo temor que yo y sólo con el tiempo se producía el intercambio. He llegado a tener un amigo, Jesús Castelao López, que grabó cada uno de sus vinilos en formato cassette para que no se estropearan. No llegó a abrir el plástico que los protegía y supongo que hoy, casi treinta años después, así seguirán, lo que supone una frikada increible. Nuestros héroes no son los grupos, las canciones o lo que tu quieras, los héroes eran esos Long Players, esos album, los discos.

1 comentario:

jcastelao@mundo-r.com dijo...

Soy el friki Castel, ¡sí que nos fastidiaron con la música digital e internet!: realmente emocionante era pasar los discos en Ocarina, ir a Correos a por el pedido contra reembolso de AD, en el rastro de Madrid,...(no te perdono que me hayas ocultado la tienda cerca de la SER que comentas). Doy fe que para nosotros el LP transcendía la música, acuérdate que también comprábamos los discos por la portada sin tener ni idea qué contendría, así descubrí yo al gran Terje Rypdal que aún me sobrecoge. Al respecto de tu suposición, me vino a la cabeza el primer disco de "Hatfield and the North", me levanté para buscarlo y, efectivamente, aquí sigue sin des-precintar, totalmente Virgin, ¡y eso que se abre!. También busqué su correspondiente cassette, uno BASF Ferro Super de 90 min., grabado en una cara del disco de Quito, y aquí está, con la cinta totalmente enrollada y perfectamente alineada. Un abrazo.