Mike Absalon, el cándido trobador de barba blanca


En 1971 grabó un disco que pasó sin pena ni gloria por el sello Vértigo (6360 053). Es solo la música y el hombre, sin artificio alguno. Poesía cantada, en este caso con un arpa como mi viejo amigo Emilio Cao. El público general no entenderá nada porque como no hay nada que entender, por lógica, se convierte en algo extraño que en la escala de rarezas es un R4, es decir, insuperable.