Bowie, el pulpo que pasó de alien a ciudadano neoyorquino


Sufre del corazón y vive en NY. Se rumorea que su estado físico es muy delicado. Pero hagamos un poco de merecida memoria para este genio de la música. Aquel hombre que mostraba fotografías de Marlene Dietrich para aparecer igual en la portada de uno de sus primeros discos, que delante de Andy Warhol hizo mimo y éste preguntó "¿Quién es éste?". Luego produciría a Lou Reed el álbum de "Walk on the wild side" y más tarde sacaría de un siquiátrico a Iggy Pop, del que salvó de la muerte. Ambos viajarían a Berlin, vivirían allí en un piso de mala muerte, pasearían en el anonimato en bicicleta por aquellas frías y grises calles en 1981. Recuerdo que Martín, un chófer oficial de un presidente autonómico, cuando viajó allí por aquella época y se perdió en Berlín del Este, la policía lo enchironó porque llevaba una navajita "pa armorzar", que era lo único que sabía responder a las preguntas en alemán que no cesaban de hacerle. Imagináos a dos cocainomanos de 40 kilos de peso como Iggy y Bowie, este último todavía hoy asegura que no recuerda haber grabado "Station to Station", el álbum de la trilogía berlinesa. "The Idiot" de Iggy se considera el inicio del post-punk. He leído que Bowie tuvo un conflicto con Jimmy Page en California. Bowie creía que le había robado el alma y que un demonio le perseguía por su culpa. Lo cierto es que la ingesta excesiva de cocaina le hacía fantasear en demasía allá por 1975.
  En 1992 conoce a la guapa Iman. Años antes había dejado a Angie, a la que los Rolling dedicaron una canción. Angie confesó que en privado Bowie no hablaba, pero que en público era más encantador que una cobra. El disco "Let´s Dance" supuso la ruptura de Bowie con su público mas fiel y la venta de millones de discos en todo el mundo a aficionados que no le conocían. No volvió a tener un gran éxito, ni cuando se escondió bajo el nombre del grupo Tin Machine, aunque luego en solitario sacó dos discos elogiados por la crítica. Ahora vive en Nueva York, y conmocionado por lo ocurrido en las Torres Gemelas, participó en el concierto de homenaje, en el que apareció el sólo, como diciendo al mundo: No soy ya Bowie, soy David Jones. El apellido se lo cambió en su día para que no lo confundieran con un miembro de The Monkees. Escogió el nombre de una navaja. Al parecer se hizo rico vendiendo en la bolsa de NY participaciones de sus derechos de autor futuros. Desconocía que antes del "Let´s dance" era una estrella del rock que apenas vendía muchos discos y que a diferencia de otros famosos, llegó a tener verdaderos problemas económicos. Diré que su faceta como actor es la que menos me gusta de su carrera. No hay película suya que valga la pena, ni siquiera Bienvenido Mr. Lawrence.