Herzog se mete en el corredor de la muerte


Rizar el rizo es su especialidad y en esta ocasión lo ha conseguido entrevistando 8 días antes de que lo ejecutasen a Michael Perry, de 28 años, intentando buscar algún atisbo de humanidad y, de paso, poner en entredicho la Pena de Muerte. La crítica compara este documental con "A sangre fría" de Truman Capote. Werner Herzog simplemente observa con detenimiento y hace sentir al espectador parte de ese juego cómplice de estar en un momento crucial de la historia, al igual que cuando rodó "Aguirre, la cólera de Dios" o "Fitzcarraldo", por no hablar de "Grizzly Men", viendo imágenes reales antes de que fuera devorado por un oso.
  "En el abismo", que se estrena el día 11, incluye a otro convicto en la prisión tejana además de Perry. Como decía, Herzog simplemente mira, y siempre parece saber hacia donde hay que mirar. Es como si pasearas por la calle y no te dieras cuenta de que en un rincón hay una pequeña esculturilla de vital importancia. Herzog la vería sin lugar a dudas. 
   La muerte violenta es su debilidad. Este hombre de Munich algo vio en su juventud que le conmocionó, desconozco si algún nazi que se escondía cerca de él y le descubrió el horror de la guerra o el carácter alemán, frío y calculador.
  Perry fue ejecutado el 1 de julio del año pasado en Huntsville por el asesinato y robo a tres personas. El día 24 de octubre del año 2001, cuando Perry tenía 19 años, y Jason Burkett lamisma edad, fueron a una casa donde vivían Sandra Stotler, de 50, y su hijo Adam, de 17. Perry y su colega decidieron que necesitaban un coche para cada uno y sabían que los padres de Adam tenían mucho dinero, un nuevo Camaro y un Isuzu Rodeo. En fin, que fueron de madrugada a la casa y cuando se despertó la madre Perry le pegó dos tiros. Luego ocurrió una serie de circunstancias hasta que Adam, que no estaba en casa, aparece en escena y le cuentan que un colega se había disparado cazando ardillas. Sería también asesinado. Dos días más tarde la policía los detiene por conducción temeraria. El día 27 apareció el cadáver de la mujer en un lago. Luego vendrían los desordenes de conducta diagnosticados a Perry y el consiguiente lío legal. Luego confesaría en prisión que era inocente y que el culpable era su colega y la novia de éste, Kristin, cuyo padre es un agente de policía.
"I want to let everyone here who is involved in this atrocity know they're forgiven by me", fueron sus últimas palabras cuando se le administró la inyección letal en presencia de su madre.