¿Es normal el sadismo de nuestra sociedad?

La introducción de una fuerza malévola en la confortable vida burguesa. La violencia aquí es más sugerida que verdaderamente mostrada, manifestada sin subrayado alguno y generalmente jamás está justificada o motivada, lo que vuelve su puesta en escena aún más seca y brutal.
“Funny Games“, de Michael Haneke es escalofriante, incómoda y hay quien la califica como genial. Los protagonistas son dos jóvenes de clase alta, psicóticos, que en dos ocasiones se dirigen al espectador para hacerle una pregunta, y que en una ocasión rompen las reglas del juego cinematográfico con un mando a distancia. Todo vale en este juego en el que ellos ponen las reglas y solo ellos se divierten. Como debatirán entre ellos durante la película: ¿La ficción no es real? y ¿nuestro horrible interés por ver el sufrimiento ajeno, tampoco?. Al parecer lanza un mensaje impactante a quien le gusta este tipo de cine. Les hace sentir culpables de que sientan placer por ver el sufrimiento. Cuando vemos que los atormentan nos damos cuenta que no tiene gracia ninguna. En una entrevista el director se refería a "Texas chainsaw" como ese tipo de películas de mierda que gustan mucho a los jóvenes. Por cierto, el director alemán de Baviera tiene 69 años. Los cumplirá pasado mañana. En 2005 obtuvo el premio a la mejor dirección por su película Caché. Desde 2006 se dedica también a la dirección de ópera, siendo Don Giovanni y Cosi fan tutte de Mozart sus producciones más notables. La película comercial en que Haneke debutó fue "El séptimo continente" de 1989. Tres años después, la controvertida "El Video de Benny" en la que dos adolescentes se recrean viendo la matanza do porco. Lo que me recuerda un fin de semana en una casa rural con mis hijos al lado de la cual de madrugada mataron hasta 4 chinos y cuando me levanté allí estaban los retoños mirando atónitos el espectáculo.
El gran éxito de Haneke llegaría en 2001 con su película más aclamada por la crítica La pianista.
Haneke deconstruye las estructuras narrativas tradicionales para lograr un distanciamiento brechtiano. Su provocativa forma de narrar busca sobre todo hacer pensar al espectador y sacarle de sus cómodas convenciones cinematográficas situándole en encrucijadas donde todo es posible.
Musicalmente se pregunta la familia al inicio, en otro juego, cual es la música que se escucha ("In the hall of the mountain king - Grieg).
En definitiva, se da una actitud crítica contra los medios masivos, en especial la televisión, ya que la parejita de jóvenes con sus guantes y ropa de golferos son conscientes de pertenecer a una película.
Como todos sabréis el blanco es el color de la inocencia.