Enterrado en Irak


Es el thriller del momento y aunque no lo he visto, por el trailer estoy desenado hacerlo. El director de esta película española (de las pocas que hay potables por el mundo) es Rodrigo Cortés. Son 94 minutos de tensión que mas de uno no podrá soportar, y mas yo que soy medio claustrofóbico y que a veces sueño que la hija de una amiga da vueltas en una lavadora por un error de su padre, o que me ahogo (esto en verano) y no puedo salir a flote. Esto último me pasó de verdad cuando fui a rescatar a mi hermana de niños. A mi madre casi le da un patatús. Menos mal que había alguien con una zodiac por allí y nos salvó la vida. Desde entonces tengo mucho respeto al mar, y porque en esa playa vi morir a una familia entera y a un alemán (Reinante) y también saqué del agua ya muerto a un conocido médico murciano (playa de Campoamor). Lo que nunca me ha pasado es viajar a un lugar donde no hubiera turistas, excepto en el barrio obrero de Bratislava o en Combs la Ville (París), en cuyo mercado un frutero me dijo: "Acho pijo, si es que soy de Alcantarilla".
Se me ha ido la perola con esto de la peli, que por cierto va de que un tal Paul Conroy, padre de familia y contratista civil en Irak, despierta enterrado vivo en una vieja caja de madera. Sin saber quién lo ha puesto ahí ni mucho menos por qué, su única oportunidad para escapar de su agónica pesadilla es un teléfono móvil. La cobertura precaria, la falta de batería y la escasez de oxígeno son sus peores obstáculos en una carrera a vida o muerte contra el tiempo: Paul sólo dispone de 90 minutos para lograr su rescate.