Sus ojos chisporroteaban


He estado reuniendo registros de vinilo durante más de 30 años y me sorprende el resurgimiento de elepés de gran gramaje por unos 14 euros. Los aficionados a la música que desecharon sus platos giratorios para reproductores de CD regresan a la fuente de 12 pulgadas. Un vinilo tiene personalidad, como una camisa vieja predilecta. ¿CDs? ¿Recuerda quitando con todo detalle el plástico de su última compra de disco compacto o descarga de Internet? Claro que no. Pero recuerda en 1977 pagar 600 pesetas por la "Cara oculta de la luna"  y volviendo a casa, con una portada maravillosa, postales en el interior, las letras que se pueden  leer, no como las de los CDs. Este álbum todavía está en la estantería de mi colección. Los discos compactos jamás despertarán tanto mi imaginación como un viejo vinilo. El otro día puse el primer disco de SADE en casa mientras tomaba unas copas con unos amigos y fliparon en colores. No podían creerselo, y les desperté viejos recuerdos. Sus ojos chisporroteaban con el plástico entre sus manos.