Del Génesis a los limoneros o el viaje de la pijería londinense al campo alpujarreño

Chris Stewart solo grabo un par de temas de Genesis, pero lo suficiente para que sea el primer batería que ha tenido el grupo. En 2006 recibió un cheque por los royalties de la canción "The Silent Sun" que se incluyó en un recopilatorio. El lo devolvió porque en su momento Peter Gabriel le pagó un cheque de 600 libras para que dejara el grupo firmando un papel en el que rechazaba cualquier compensación económica por los dos únicos temas que había grabado. Conoció a Gabriel en un colegio pijo-privado londinense, y allí Peter le enseñó a tocar la batería. Nunca lo hizo muy allá, de ahí que le dieran puerta, pero es indudable que no solo es una bellísima persona, sino un gran escritor, como así lo demuestra la trilogía de las Alpujarras o su libro sobre navegación, sin tener puta idea de navegar, porque este farsante es así, un payaso adorable, que sabe elegir las palabras, un arte que ni siquiera los mejores escritores han aprendido.
Aquel primer disco de Genesis es el peor de su carrera, sin contar los últimos en que Phil Collins (otro batería) decidió que ya era hora de ser payasos (otro farsante) y dejar el rollo serio y progresista.
Alguien recuerda que Peter Gabriel, que este si que era un verdadero payaso, como vio que sus colegas de grupo eran unos seriotes sentados en sus sillas tocando sus instrumentos sin mirar al público, decidió salir disfrazado de zorro. Su propio grupo no podía creerlo. Los periódicos mostraban sus fotografías y hablaban de él como el lider carismático. Fue toda una sensación. Luego fue cambiando de disfraz según la canción y aquello se convirtió en una opereta rock sinfónico-pastoril en la que Peter contaba chistes para relajar la situación. Todavía hoy en día Gabriel sigue saliendo en sus giras con artilugios y adornando cada canción con algo sorprendente, y de hecho su música es una banda sonora de la pelicula que tiene en su cabeza.


Posdata: Los trajes de la fotografía fueron adquiridos en Carnaby Street para una sesión en la que los cinco miembros primigenios de Genesis (unos criajos) querían imitar a las bandas del momento. Sus rostros serios y compungidos nada tienen que ver con sus verdadero carácter, como Chris Stewart comentó en el libro "de las revelaciones" en el que se narran los entresijos de aquella época.