Herzog-Penn y su pasión por las personas especiales y la Naturaleza


Hay dos historias que me sobrecogieron enormemente, ambos son norteamericanos, y sobre ambos se han rodado sendas películas de gran éxito. Una era "Grizzly Men", de Werner Herzog, uno de mis directores favoritos, en la que un oso se come al protagonista y a su novia en Alaska, y la otra ""Hacia rutas salvajes", de Sean Penn, en la que un joven muere de inanición tras pasar cien días también en Alaska. En este caso el oso no se lo comió porque no tenía que comer. En el primer caso era un drogata pobre que buscó en la Naturaleza un refugio que California no le daba. El otro, un niño de papa recién graduado, que se le cruzaron los cables y se fue de casa porque, a su juicio, sus padres eran unos capullos. En la película da a entender que se arrepiente cuando escribe que "la felicidad no es del todo si no se comparte". Para él ser feliz era hacer autostop por Estados Unidos, y buscar la aventura. Llegó a trabajar en un campo de trigo de Dakota y descender los rápidos del río Colorado hasta el Gran Cañón, un sinfín de peripecias hasta que llegó a Stampede Trail. Se encontró un autobús abandonado en el que se asentó, y es el que véis en las fotografías. La de abajo es la que se hizo él mismo. Los de arriba son Sean Penn y el periodista John Krakauer de la revista "Outside" especialista en reportajes de este tipo de personajes. El joven se llamaba Christopher McCandless, pero se hacía llamar Chris Supertramp, no creo que en homenaje al grupo de rock. Murió el 18 de agosto de 1992 y el desencadenante fue el comer una planta venenosa por equivocación.
Polémica

En ambos casos hubo polémicas. En el del "Hombre Oso" porque los amantes de los osos decían que no era necesario vivir al lado de ellos para conocerlos, y menos entrometerse en su vida diaria, porque no hay que olvidar que son animales salvajes. En el segundo caso fue algo parecido, ya que tras publicar Krakauer su libro se suscitó un debate en el que se puso en tela de juicio la ingenuidad de jóvenes como éste que pierden la vida por no conocer los límites que impone el lado Salvaje de la Naturaleza. Llegó a cazar un Alce pero se le pudrió cuando lo ahumaba a pesar de los conocimientos que creía tener de un cazador que conoció en Dakota, y que le dio el visto bueno a su rifle Remington semiautomático. En la película se le idealiza con toda una pompa y limbo literario que va de Henry David Thoreau a Boris Pasternak, pasando por Jack London. Falleció el 18 de agosto de 1992 en el autocar abandonado que todavía hoy se encuentra en la Senda de la Estampida, cerca del Parque Nacional Denali. Lo que me pregunto es como ha ido a parar allí ese autobús "mágico".